lunes, 29 de agosto de 2011

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO X. LA ILUSION DE DON QUIJOTE CHOCA CON LA REALIDAD VULGAR Y COTIDIANA

En este capítulo nos advierte el narrador que el autor mismo se asombra de las locuras que cometió don Quijote, quiere contarlas como las vio, sin quitarle a la historia un átomo de la verdad; no le importaba que lo llamaran mentiroso; quien las transcribe al castellano, dice que tiene razón, porque la verdad adelgaza y no quiebra, (la verdad prevalece por encima de todo) y siempre anda sobre la mentira, como el aceite sobre el agua”.

Tras esconderse en la floresta, se dirigió don Quijote a Sancho, llamándolo “hijo” y “amigo”. Le mandó que volviera al Toboso, se presentara  a Dulcinea y le suplicara  que se dejara ver “de su cautivo caballero” (con el sentido de  desdichado). Le advierte que se fije bien en cómo lo recibe, así como las reacciones que tiene cuando le diga su nombre, pues has de saber, Sancho, si no lo sabes, que entre los amantes las acciones y movimientos exteriores que muestran cuando de sus amores se trata son certísimos correos que traen las nuevas de lo que allá en el interior del alma pasa”.
Al darse cuenta de que don Quijote se sumergía en una triste soledad, Sancho lo animó, argumentándole que si no tuvieron suerte de ver anoche el palacio de Dulcinea, pudiera ser que de día lo encontrara, que se quedara con buen ánimo porque se dice que  “buen corazón quebranta mala ventura” ( el ánimo ayuda a superar las dificultades) y añade otros refranes para apoyar su suerte:  “donde hay tocinos, no hay estacas” (donde se piensa que hay tocinos, no hay ni estacas donde colgarlos (las apariencias engañan). “Donde no piensa, salta la liebre” (las cosas ocurren cuando menos se esperan).

Sancho vareó su rucio (le dio con una vara) y se dirigió al Toboso, pero nada más darse cuenta de que don Quijote no lo veía, se sentó debajo de un árbol y empezó a reflexionar sobre lo ilógico de su viaje, diciéndose que no tenía sentido, pues ni él ni don Quijote la habían visto jamás, que lo único que podía obtener eran problemas, como dicen los refranes para estos casos: “ándeme yo buscando tres pies al gato” (buscar complicaciones donde no las hay); “así será buscar a Dulcinea por el Toboso como a Marica por Ravena o al bachiller por Salamanca” ( es difícil buscar a alguien entre una muchedumbre ).

Con sus reflexiones, Sancho llegó a la conclusión de que como don Quijote estaba loco, aunque él no le iba a la zaga, de acuerdo con los refranes:  “Dime con quién andas, decirte he quien eres”, y el otro de “No con quien naces, sino con quien paces” (en la vida influyen más las compañías que el origen de cada uno)-, lo mejor sería engañarlo, haciéndole ver que cualquier labradora que pasase era Dulcinea.  Al rato de estar allí, vio que venían del Toboso tres aldeanas, subidas en sus borricas.  De inmediato se fue a donde estaba don Quijote. Le dijo Sancho que el viaje le había ido muy bien, tanto era así que Dulcinea en persona, acompañada de dos doncellas,  venía a verlo. Le describió Sancho, con ciertas prevaricaciones lingüísticas, corregidas por don Quijote, que las aldeanas venían subidas en cananeas por hacaneas (jacas de reinas y grandes señoras)

Don Quijote salió bastante turbado a verla, pero se encontró con tres rústicas aldeanas subidas en sus borricas. Sancho continuó con la patraña y le insistió en que era Dulcinea y, cuando se aproximaban, cogió el cabestro de una de las aldeanas y parándolo, se puso de rodillas, se presentó y les dijo que él era el escudero del “asenderado caballero don Quijote de la Mancha, llamado por otro nombre el Caballero de la Triste Figura”.

Don Quijote, sin decir palabra, con ojos desencajados y vista turbada, mirando a la moza carirredonda y chata, se postró de hinojos junto a Sancho.  Las aldeanas pidieron que se apartaran, pero como insistió Sancho en que se ablandara viendo a don Quijote como estaba, otra de las aldeanas dijo “¡Jo, que te estrego, burra de mi suegro!”  ( F. Rico, " jo, quiere decir so, voz con la que se le quiere decir a la montura que se pare; estregar es cepillar el pelo del animal" )  A continuación, picó a la borrica, ésta se espantó y descabalgó a la moza. Acudieron don Quijote y Sancho a ayudarlas,  pero ésta se negó y, tomando carrera, de un salto se sentó a horcajadas como si fuera hombre.,  (a diferencia de las mujeres que se sentaban de lado)

Se quejó don Quijote de su mala suerte, diciendo “yo nací para ejemplo de desdichados y para ser blanco y terrero donde tomen la mira y asesten las flechas de la mala fortuna”. Continúa lamentándose de que cuando quiso subir a la moza en lo que a Sancho le parecía hacanea y a él borrica, olía a ajos crudos. Sancho despotrica contra los encantadores por haber cambiado a Dulcinea y no haberle dejado ver a don Quijote las perlas de los ojos,  los cabellos de oro purísimo y su silla a la jineta.

Se volvió a lamentar don Quijote por no haber podido ver lo que Sancho decía. Este se contenía la risa al oír las sandeces de su amo.
Continuaron con estas razones y subidos en sus cabalgaduras, se dirigieron a Zaragoza.

Comentario

Varios aspectos hemos de destacar en las posibles lecturas de este capítulo:
1. El catedrático de Filología Románica de la Universidad de Yale, Eric Auerbach, en La Dulcinea encantada, interpreta el capítulo en clave humorística, no sin antes reconocer la desilusión que siente don Quijote al ver a la Dulcinea que le presenta Sancho como una rústica aldeana  que olía a ajos crudos. 
Don Quijote ha mandado a Sancho que vaya al Toboso, con el encargo de que le anuncie a Dulcinea su visita. Sancho, sabiendo que Dulcinea solamente existe en la imaginación de don Quijote, decide sentarse a la entrada del Toboso, dejar pasar el tiempo y regresar y decirle a don Quijote que ha cumplido el encargo. Estando en estos pensamientos vio pasar a tres aldeanas montadas en sus jumentos y considera que lo mejor es regresar y decirle a don Quijote que Dulcinea viene a verlo. Lleva al inocente caballero a ver a Dulcinea, a la que Sancho adorna con las mejores cualidades, pero don Quijote solamente puede contemplar a la rústica aldeana, oliendo a ajo.
Considera el profesor Auerbach que este episodio es importante por el contraste entre la ilusión de don Quijote y el choque que se da con la cruda realidad. Don Quijote, no se da por vencido, piensa que a Dulcinea la han encantado y de ahora en adelante todas las acciones en torno a ella tratarán de desencantarla.
Otra de las razones que encuentra Auerbach para destacar el capítulo, se basan en que aquí aparecen los papeles invertidos: si anteriormente era Sancho quien ponía en duda las acciones de don Quijote, ahora Sancho interviene improvisando una acción puramente novelesca.
Por último. el cuadro de la farsa, don Quijote y Sancho, arrodillados ante la aldeana, con don Quijote mirándola con los ojos atónitos, ante aquella moza con cara chata y oliendo a ajo, le dan todo un sabor cómico.



2.  a) La técnica narrativa. Una vez más Cervantes se vale de la ficción del autor Cide Hamete, que se asombra de las locuras que don Quijote realizó, pero que las escribe para ser fiel a la verdad. El narrador omnisciente, quien supuestamente ha traducido El Quijote al español, aplaude su determinación porque “la verdad adelgaza y no quiebra”.  ( Nos exhorta a decir siempre la verdad,, porque tarde o temprano se tiene conocimiento de ella)

Este narrador omnisciente le ha dado la palabra a Sancho y éste expone en el gracioso soliloquio dramático en el que decide engañar a su amo, toda una manifestación de la técnica del  monólogo interior, aunque de un modo rudimentario:

     “ -Sepamos ahora, Sancho hermano, adonde va vuesa merced. ¿Va a buscar algún jumento que se ha perdido?...

Siguiendo con el análisis de la técnica narrativa hemos de destacar la polifonía lingüística del capítulo. Desde los estudios de Bajtin se viene destacando la íntima relación que existe entre los elementos cotidianos, como objeto del relato y la manifestación lingüística de los actores. En este sentido, como ya he dicho en otras ocasiones, haciéndome eco de lo que el catedrático de Lengua Española de la Universidad de Madrid, Lázaro Carreter dice en La prosa del Quijote, “Cervantes funda la novela moderna”, es decir, nos ha enseñado a acomodar el lenguaje a la realidad del mundo de los personajes.

En la línea anterior, el estudio del lenguaje en la obra, hay que destacar por su importancia el libro del filólogo y catedrático de la Universidad Central de Venezuela Ángel Rosemblat, La lengua del Quijote, así como el ensayo de Leo Spitzer,  Perspectivismo lingüístico en El Quijote”.  En el primero de los trabajos, destaca Rosemblat,  el realismo lingüístico: los personajes hablan de acuerdo con su formación y procedencia social. Lo vemos claramente en este capítulo. Dice una de las aldeanas: “!Jo, que te estrego, burra de mi suegro”, para indicar que rechazaba la oferta de don Quijote; - ¡Toma que mi agüelo!  (…) ¡Amiguita soy yo de oír resquebrajos!. Sancho, confunde hacaneas, jaca de reinas y señoras, por cananeas.

La tesis del catedrático de Filología Románica de la Universidad de Colonia Leo Spitzer, es que el gran mérito de Cervantes es resaltar por encima de todo la obra del artista como escritor. Su perspectivismo consiste en presentarnos la realidad, y con ella el lenguaje, tal y como lo percibimos. Sin embargo, es el escritor el que con toda su libertad, va llevando al lector a que se fije en aquello que a él, como escritor, le interesa.

b)      El engaño de Sancho. Varias veces me he referido a la tesis de Parker, en el sentido de que “la causa por la cual las acciones de los hombres se conforman con la realidad o se oponen a ella, hay que buscarla en el interés de los personajes para que las cosas sean de un modo o de otro”. En este sentido, Sancho, no quiere decirle la verdad. Desea que su amo continúe con el engaño. De esta manera podrían seguir con sus aventuras y por lo tanto, conseguir alguna ínsula. Sancho es engañador y engañado. No desea reconocer los problemas económicos que España está viviendo. Aspira a medrar como sea, pero no a trabajar.

c)    ´Martín de Riquer nos dice que “Este episodio señala decididamente una nueva fase de la locura de don Quijote insinuada en algunos episodios de la Primera parte (…) Don Quijote siempre verá la realidad tal cual es  (el episodio de la cueva de Montesinos es un sueño), y serán los que les circundan (Sancho, los Duques) quienes le crearán un mundo de fantasía”.

Cervantes, el genial alarife complutense, construye, una vez más una realidad por la que nos va llevando, sin darnos cuenta, por donde él quiere














martes, 23 de agosto de 2011

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO IX. EN EL TOBOSO, BUSCANDO EL PALACIO DE DULCINEA



Entraron a la media noche en el Toboso. Ladraban los perros y maullaban los gatos. Todo era tenido por nuestros protagonistas como signo de mal agüero. Era la noche “entreclara”, pero Sancho hubiera querido noche cerrada para que no se viera su mentira sobre la carta de Dulcinea

A pesar de los malos presagios, don Quijote le pide a Sancho que lo guíe al palacio de Dulcinea. Sancho le contesta que no existe tal palacio, que él la vio en una casa muy pequeña; pero que, aunque fuera palacio, como él decía, no era hora de dar aldabonazos (golpes en la aldaba) “como hacen los abarraganados” (amancebados o en relación marital sin vínculo de matrimonio)

Le insiste don Quijote en que continúen y ambos van dando su punto de vista sobre la casa de Dulcinea. Ve un bulto con su sombra a lo lejos y se creyó que era el palacio de Dulcinea; se acercó y se encontró con la iglesia del pueblo. Don Quijote le dijo a Sancho “Con la iglesia hemos dado”. (La frase se ha proverbializado en “Con la iglesia hemos topado”, para indicar que la Iglesia cuando se interpone a la realización de un proyecto es difícil conseguirlo. 
Le advierte Sancho que vayan con cuidado, pues lo mismo podrían dar con el cementerio, pues ya había advertido él que la casa de Dulcinea estaba en una callejuela sin salida. Esto enfureció a don Quijote pues el palacio de su señora no podía estar en sitios como los que Sancho decía. Sancho contestó que “en cada tierra su uso”, y lo mismo podía ser que en el Toboso fuera costumbre edificar palacios en callejuelas. Don Quijote, que se dio cuenta de la ironía le contestó: “Tengamos la fiesta en paz” (No compliquemos más la situación) y “No arrojemos la soga tras el caldero” (No llevemos las cosas al límite).

Sancho, que entendió las palabras de don Quijote, le dijo que le era imposible llevarlo a casa de Dulcinea, pues es de noche y antes la vio sólo una vez. Parece más lógico que sea don Quijote que la ha visto miles de veces. Don Quijote le contesta que sólo la conoce de oídas, replicándole Sancho que ni él la había visto ni don Quijote tampoco. Lo toma don Quijote por una burla y le advierte que “Tiempos hay de burlar y tiempos donde caen y parecen mal las burlas”.

Iban con esta conversación cuando oyeron a un mozo de mulas que iba cantando un romance . Don Quijote lo tomó por signo de buen agüero y le preguntó que si conocía dónde estaba el palacio de Dulcinea. Le contestó que llevaba poco tiempo allí y estaba “sirviendo a un labrador rico en la labranza del campo”. No conocía tal palacio, aunque sí había oído que en el pueblo vivían señoras principales.

El día llegaba, Sancho se dio cuenta de que don Quijote se estaba poniendo triste y  le sugirió  que lo mejor es que salieran al campo, se emboscase don Quijote en alguna floresta y él volviera al Toboso a buscar el palacio. Le pareció bien a don Quijote. Sancho se alegró porque evitó hablar del engaño de la respuesta a la carta que don Quijote le mandó a Dulcinea cuando estaba en Sierra Morena.  



Comentario.

1. El profesor de Literaturas Hispánicas de la Universidad de Wisconsin,  Julio Rodríguez Luis comenta los capítulos VIII y IX, por tener las mismas referencias en torno a la visión que tienen don Quijote y Sancho, de Dulcinea. Considera el profesor que los signos de mal agüero que percibe don Quijote cuando entran en el Toboso,  tienen la finalidad psicológica de preparar a don Quijote para la decepción que sigue: la descripción que hace Sancho de Dulcinea ahechando trigo; sin embargo don Quijote persiste en su idea y pide a Sancho de que lo lleva al alcázar de su amada.

2. Se inicia el capítulo con una frase que nos evoca el Romance del conde Claros: dice el romance: Medianoche era por filo,  /  los gallos querían cantar, / conde Claros con amores / no podía suspirar; / 
El capítulo se inicia con esta frase: media noche era por filo.... Esto nos lleva, una vez más a apreciar la intertextualidad que se encuentra en El Quijote con Los libros de Caballerías y  con El Romancero.

3. En este capítulo aparecen varios temas relacionado con otras posibles lecturas.

a)      El engaño. Sancho ya había engañado a don Quijote cuando éste, estando en Sierra Morena, lo envió con una carta para Dulcinea. El tema del engaño, que aparece varias veces en la obra, está relacionado con el problema de la verdad en el Quijote y el concepto de la verdad para Cervantes. Hemos ido demostrando que, en varios capítulos del libro se pone de manifiesto que el concepto de verdad objetiva, es decir la correspondencia con los hechos era un principio que asumía Cervantes. Sin embargo, las personas cuando no les interesa reconocer los hechos, engañan. Esto es lo que le ocurre a Sancho. Recordemos una vez más lo que Cervantes nos decía en el capítulo I, XI.  La verdad se obscurece por el engaño, la malicia y los intereses de las personas;

b)      Con la Iglesia hemos dado.  – Ya lo veo  -respondió Sancho-, y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura. La frase, literalmente, en su propio contexto, no tiene mayor sentido que haber visto unas sombras, aproximarse a ellas y encontrarse con que es la iglesia del pueblo. No obstante, la frase se ha proverbializado como “Con La iglesia hemos topado” con el significado ya explicado de que cuando alguien o algo importante se opone a la realización de nuestro proyecto es difícil conseguirlo. 

El catedrático de Literatura Española y cervantista de la Universidad de Nueva York, Joaquín Casalduero, en Sentido y forma del Quijote, dice sobre la frase lo siguiente: “Aunque no es absolutamente improbable que esta frase encierre una alusión contra La Iglesia, (…), lo que conviene apuntar es cómo los sentimientos y resentimientos dan forma y sentido a una frase. No depende de la intención de su autor, ni ésta es lo importante en este caso; lo importante es  notar cómo los anhelos de un pueblo buscan la frase en que expresarse”.
El catedrático de Filología Románica de la Universidad de Madrid, Lucía Megías en La madurez de Cervantes, apoyado por diversas investigaciones, sostiene que: Cervantes fue comisario para la obtención de trigo y cebada para abastecer la Armada Invencible en Andalucía desde 1587 a 1591. Fueron años de escasez de trigo. La corona lo pagaba tarde y a un precio bajo. La gente lo ocultaba y especialmente los grandes propietarios y la iglesia. Las primeras recaudaciones de trigo las tuvo que hacer Cervantes en Écija en 1588. Este año y el siguiente fueron escasos de trigo.  Allí recaudó una gran cantidad de trigo proveniente de personas relacionadas con la iglesia: al deán y cabildo de la catedral de Sevilla, una fábrica parroquial, a un maestrescuela de la catedral de Sevilla, al Obispo de Guadix, a vecinos y regidores de Écija...etc. La respuesta del Arzobispado de Sevilla fue ordenar al vicario de Écija para que pusiera el nombre de Cervantes  en las tablillas de los excomulgados. La pena de excomunión, según las leyes de la época, se pagaba con multa que oscilaba entre los seiscientos y seis mil maravedís. Por consiguiente diría que la frase transmite su propia experiencia real. "Nunca más se han encontrado documentos que nos hablen de nuevas excomuniones por haberse acercado a los bienes de la Iglesia. Estas primeras sacas de Écija le perseguirán durante buena parte de su vida.". Lucía Mgías. 

c)       El ambiente. Don Quijote y Sancho llegan al Toboso una noche “entreclara”. El pueblo duerme. Un silencio de sosiego y reposo recibe a don Quijote y a Sancho;  se rompe el silencio por los gruñidos de los perros, el maullar de los gatos y el gruñido de los cerdos. El repiqueteo de un arado , acompañado por el canto de un romance por parte de un mozo que sirve a un rico labrador, que anuncia el alba, los despide. “Para empezar y terminar el capítulo, esa potente captación de lo concreto e inmediato” (Casalduero). Los hechos pueden ocurrir en cualquier pueblo castellano. Al fondo, la silueta del campanario de la Iglesia. De aquí se deduce, que en su contexto, la frase de “Con la Iglesia hemos dado”, en su interpretación literal no tiene más sentido que el que se le atribuye a dos personas que cuando entran en un lugar se encuentran con la Iglesia. No ocurre así, como muy bien apunta Casalduero, al significado que el pueblo le da;

d)       El mozo que sirve al rico labrador. Así se define el que lleva el arado: “estoy en el pueblo sirviendo a un labrador rico en la labranza del campo”. Varias veces aparece en la obra la figura del rico labrador. A este respecto nos dice el catedrático de Historia de la Universidad de París,  Pierre Vilar en El tiempo del Quijote. “ En la sociedad de finales del XVI y principios del XVII,” las fortunas feudales o coloniales han dado lugar a unas vidas de loco artificio”  (…)”Hay, es cierto, el potentado del lugar. Varios lugareños de Cervantes llevan el sobrenombre de “Rico” que define una excepción típica: el labrador capaz de acumular, usurero, arrendatario de impuestos, acaparador en los momentos de hambre (…)

Las interpretaciones que he dado de estudiosos de la obra –Parker, Casalduero, Vilar- Mejías- sirven para sugerir, una vez más, lecturas plurales de la obra; atendiendo a las fuertes relaciones que hay entre vida y literatura encuentro muy aceptable la de Lucía Mejías.






jueves, 18 de agosto de 2011

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO VIII. DON QUIJOTE LE EXPLICA A SANCHO CÓMO CONSEGUIR LA BUENA FAMA





Dice el narrador que en este capítulo Cide Hamete manifiesta que está contento porque don Quijote y Sancho inician una nueva salida en dirección al Toboso.  Le pide al lector que se olvide de las pasadas aventuras del ingenioso hidalgo don Quijote de la Macha y preste atención a las nuevas del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha,

Cuando se marchó el bachiller, relinchó Rocinante y “suspiró” ((suspirar, "soltar pedos"; tanto lo uno como lo otro se interpretaban como agüero positivo) el rucio, Sancho tuvo lo anterior por señal de buen agüero.

A medida que caminaban, la noche se echaba encima y don Quijote temía que a la mañana siguiente no estarían en el Toboso para poder recibir la bendición de Dulcinea, “porque ninguna cosa de esta vida hace más valientes a los caballeros andantes que verse favorecidos de sus damas”.  Sancho, -que ya tenía el precedente de la carta que don Quijote le dijo que le llevara a Dulcinea, cuando él estaba en Sierra Morena(1,25)-, le contestó que sólo la podría ver por las bardas del corral, lo anterior molestó a don Quijote. Contestó que no serían bardas, sino corredores de algún palacio. “Todo puede ser”, replicó Sancho, pero a mí “bardas me parecieron”.
 Continúa don Quijote idealizando la figura de Dulcinea, argumentando que irá a verla, pues los rayos de su belleza le darían fuerza para continuar. Sancho le replica que difícilmente saldrán rayos si está haciendo lo mismo que cuando él la vio: cribando trigo. Lo anterior le sentó mal a don Quijote, pues eso era impropio de personas importantes. Según éste, Dulcinea sería similar a las ninfas que salen del río, en alusión a la égloga III de Garcilaso; pero si no era como ellas, sería debido a que la envidia de algún encantador le ha cambiado a la persona más valiosa para él.  La envidia es ¡” raíz de infinitos males y carcoma de virtudes! Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo, pero la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabias”.

Al hilo de lo anterior, Sancho se manifiesta como un creyente "en todo aquello que tiene y cree la santa Iglesia Católica Romana, y el ser enemigo mortal, como lo soy de los judíos...". Previamente dice Sancho que es "algo malicioso y que tengo mis ciertos asomos de bellaco, pero que todo lo cubre y tapa la gran capa de la simpleza mía, siempre natural y nuca artificiosa" ; nada le importaba a Sancho lo que el envidioso autor dijera de él, con tal de verse impreso en los, libros.
Lo anterior le sirve a don Quijote para glosar la fama a lo largo del tiempo. Pone ejemplos de personajes que han ido tras la fama, desde la antigüedad hasta el Renacimiento, argumentándole que “ Todas estas y otras  grandes y diferentes hazañas son, fueron y serán obras de la fama, que los mortales desean como premios y parte de la inmortalidad que sus famosos hechos merecen”, pero los cristianos, los católicos y los caballeros andantes no debemos aspirar a la vanidad de la fama, sino a la gloria eterna; “nuestras obras no han de salir del límite que nos tiene puesto la religión cristiana que profesamos. Hemos de matar en los gigantes a la soberbia; a la envidia, en la generosidad y buen pecho; a la ira , en el reposado continente y quietud del ánimo; a la gula y al sueño, en el poco comer que comemos y en el mucho velar que velamos; a la lujuria y lascivia, en la lealtad que guardamos a las que hemos hecho señoras de nuestros pensamientos; a la pereza, con andar por todas partes del mundo, buscando las ocasiones que nos puedan hacer y hagan, sobre cristianos, famosos caballeros. Ves aquí, Sancho, los medios por donde se alcanzan los extremos de alabanzas que consigo trae la buena fama.”

Sancho intensifica el argumento de la buena fama, diciendo que quienes la tienen son santos; continúa diciendo que: "algunas de sus reliquias están en las capillas de esos señores, en las cuales arden lámparas y están llenas de gentes devotas que de rodillas adoran sus reliquias ...y estos cuerpos y estas reliquias de los santos tienen fama...los cuerpos de los santos o sus reliquias, llevan los reyes sobre sus hombros...adornan sus oratorios y sus más preciados altares", por lo tanto a eso es a lo que debían aspirar ellos y pone como ejemplo a dos frailes que beatificaron hace unos días. Don Quijote le replicó que “no todos podemos ser frailes, y muchos son los caminos por donde lleva Dios a los suyos al cielo: religión es la caballería, caballeros santos hay en la gloria.”.

Con los anteriores diálogos pasaron la noche. Quiso don Quijote que pasaran el día entre unas encinas y al anochecer, bastante inquietos, llegaron al Toboso.

Comentarios
El profesor de Literaturas hispánicas y especialista en el Quijote de la Universidad de Wisconsin, Julio Rodríguez Luis, comenta los capítulos VIII y IX, destacando en primer lugar el exordio del autor editor, Cide Hamete, dirigido  al lector,  subrayando las diferencias entre las aventuras del ingenioso hidalgo de la Primera parte y el ingenioso caballero de Segunda parte. Expresa su satisfacción de verlos ya en camino y como don Quijote ha sabido "aplacar" a su ama y su sobrina para que no le estorbasen. 
Piensa el profesor Rodríguez que la razón por la que Cide Hamete dice que estas aventuras serán más entretenidas que las anteriores es porque Cervantes tiene un plan más establecido sobre lo que tiene que hacer don Quijote de ahora en adelante. Este plan incluye la despedida de don Quijote de Dulcinea, a la que ve diferente a la Aldonza Lorenzo que nos describió Sancho en I, 31. Don Quijote la ve similar a las ninfas que cantaba Garcilaso en la Égloga III. Diciéndole a continuación a Sancho que algún envidioso había transformado a Dulcinea en una rústica labradora.  Hace don Quijote una descripción de la envidia y. supone que en ese segundo libro que dice Sansón Carrasco, lo habrá escrito algún autor envidioso, "mezclando con una verdad mil mentiras". 
Esto le va a servir a Sancho para desmentir al autor envidioso que lo ha tratado mal. Se revela Sancho como buen cristiano y tan diestro en el manejo de la retórica como su amo.
Destaca el profesor Rodríguez la lentitud del ritmo narrativo de esta segunda parte. 

2. Importancia capital tiene la fama en este capítulo y en el Quijote. Se le han dedicado varios estudios a este respecto. Uno de los más lúcidos es la del catedrático de Estudios Hispánicos de la Universidad de Edimburgo y especialista en Cervantes,  Edward c. Riley: La singularidad de la fama en D. Quijote. Otro estudio interesante es el del profesor de Geografía e Historia  Marcelino Javier Suárez, La idea de fama en el Quijote.

Voy a ir comentando aspectos de estos estudios para centrarme después en el capítulo que comentamos.

Creo que es importante partir del ensayo del catedrático de filosofía de la Universidad de Oviedo Gustavo Bueno, La idea de fama, analizada desde el materialismo filosófico. Distingue el profesor Bueno entre:

a)      Fama habitual. Es la “propia de todo sujeto que vive en grupo. Es propia de los sujetos humanos.” Todos tenemos una fama dentro del grupo al que pertenecemos: unos son torpes o otros listos, audaces o cobardes,…etc. . “Viene a ser la representación y valoración (estima positiva o negativa ) que el grupo se forma respecto de cada uno de los sujetos que lo integran;

b)      “Fama de notoriedad. Sólo afecta a sujetos humanos cuya singularidad ha sido distinguida por las razones que sean”.

Una y otra tienen un espacio de resonancia. Lugar en el que la fama es conocida.  El de la fama habitual puede ser la familia, compañeros, amigos, etc. El de notoriedad, es más amplio. Los sujetos de este espacio de resonancia no necesitan tener percepción directa del afamado. Sólo lo conocen de oídas.

Javier Suárez, parte del ensayo de Gustavo Bueno. Según Suárez, en El Quijote, el término “fama” aparece 387 veces. Si se asocia al de “gloria”, se eleva a 333; junto a los anteriores aparece el término “honra”, un total de 78 veces. El autor concluye que los tres términos alternan en el libro con un significado equivalente. Los tres términos quedarían englobados en el título del capítulo primero; “Que trata de la condición y ejercicio del famoso y valiente hidalgo don Quijote de la Mancha”.

A partir de lo anterior, el autor concluye su tesis de que El Quijote es un proceso en el que, partiendo de la fama habitual del hidalgo, desborda su espacio para transformarse en fama de notoriedad.

El artículo de Riley parte del concepto de héroe medieval, al cual imita don Quijote por encarnar la virtud. Esta es una parte “integral de la fama”. Pone como ejemplo la escena en la que don Quijote va enjaulado. “Cuando está enjaulado en el carro, camino a su casa, y encuentran al canónigo de Toledo en la carretera, don Quijote le explica que va encantado por envidia de los malos encantadores, que la virtud más es perseguida de los malos que amada de los buenos”.

Pone ejemplos de lo que Bueno llama fama de notoriedad. En el capítulo 2 de la Segunda Parte, cuando Sancho comunica a su amo que, según el bachiller,  la historia ha salido de la imprenta, y con éxito comercial. La “caja de resonancia”, siguiendo al profesor Bueno, se ha ampliado. Don Quijote es conocido por sus aventuras entre los personajes de la novela; pero además, los lectores de la época que sea también conocemos a don Quijote. “Es un golpe maestro con consecuencias profundas. Ahora se efectúa una confrontación entre las dos especies de fama: la de tipo heroico y caballeresco que se ha imaginado don Quijote como suya, y la fama literaria que le ha ganado la publicación de su historia”.

Curiosamente ninguno de los dos comentaristas se refiere al análisis de la fama que don Quijote realiza en este capítulo.  De entrada, voy a sostener la tesis de que este capítulo es erasmista y creo que prueba que Cervantes leyó el Elogio de la locura de Erasmo. La influencia de Erasmo en Cervantes la han sostenido varios autores: el que fuera catedrático de Lengua Española de la Universidad de Madrid, Américo Castro, en el libro tantas veces aludido;  el antiguo  catedrático de La Sorbona, Marcel Bataillon; Antonio Vilanova, catedrático de Literatura Castellana en la Universidad de Barcelona; La catedrática de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza,  Aurora Egido y, el catedrático de la Universidad de Harvard,  Márquez Vilanueva.

En el Elogio de la locura, ésta,  está personificada: elogia todas sus manifestaciones entre los hombres como actos de homenaje a ella; esto le permite a Erasmo satirizar un amplio campo de la conducta humana, como dice el hispanista británico R.O. Jones. La locura afirma que la mayoría de los hombres están locos: son todos aquellos que viven obsesionados con la caza, el juego, o bien con otras ocupaciones irracionales, aunque los más locos son aquellos que creen que por medio de las prácticas religiosas vacías pueden salvar su alma sin hacer ningún esfuerzo de vivir de acuerdo con la virtud.

Para explicar este tipo de fama, don Quijote le cuenta a Sancho varios casos que entran dentro de la locura erasmista: la de la prostituta que se queja de no haber sido puesta en la lista de las damas cortesanas; la del caballero romano que le dijo al Emperador, cuando estaban en la claraboya, que le había entrado ganas de arrojarse desde ella, “por dejar mi fama eterna en el mundo”. Así cita varios casos de personajes que por la fama realizan varias locuras.

Todos los personajes que don Quijote ha puesto como ejemplos de buscar la fama tienen el común denominador de ser locos, insensatos y estúpidos.  Oigamos a Erasmo lo que nos dice en el Elogio de la locura: ¿habrá personas más felices que aquellos a quienes se les da ordinariamente el maravillosos apelativo de locos, insensatos y estúpidos(…) son personajes que no temen a la muerte, no conocen los devoradores remordimientos de una mala conciencia (…) En una palabra , no son presa de esa serie de preocupaciones que asaltan continuamente la vida humana”

Don Quijote le dice  a Sancho que los cristianos no deben aspirar a la fama, sino a la gloria eterna: “nuestras obras no han de salir del límite…”.

De lo anterior se puede inferir que el núcleo último que Cervantes ha circunvalado en este capítulo de la buena fama es el de la vida virtuosa y ordenada. Muchos la ponen como secundaria a las grandes hazañas que les dé fama inmortal: estos son rasgos erasmistas. 
Apostilla para cervantistas
Sabido es que las novelas reflejan las costumbres de su tiempo; por lo tanto, Cervantes no podía pasar desapercibido al culto a las reliquias, que son creencias ancestrales en España y en Europa. Detrás de ellas, como muy bien dice Muñoz Machado," la picaresca hizo su particular agosto". Entre los reyes, fue Felipe II quien tuvo una gran devoción por las reliquias: "más allá de la devoción personal del rey, parece probado que pretendió fortalecer la identidad nacional monárquica y espiritual de la España del XVI. No da la impresión de que Cervantes las critique, simplemente da fé de ello. Para ampliar el tema, véase Muñoz Machado, ob.cit. pág. 481-483. 
Otra de las frases significativas del capítulo es la afirmación de Sancho de ser "enemigo mortal de lo judíos". Esta frase está contextualizada por su creencia en lo que dice la Iglesia Católica. El profesor Moreno Báez sostiene que esta frase es una "irónica burla" que refleja la intolerancia por la que pasaban las relaciones con los judíos. Más acertada me parece la de Muñoz Machado en op. cit. pág. 446.."la posición del pueblo sobre los judíos". En el Quijote se reflejan diversas voces y opiniones. Sancho en este caso es portavoz del pueblo llano. Además de que Los Reyes Católicos habían puesto una solución radical, expulsando a los judíos, hacía más de un siglo.




lunes, 15 de agosto de 2011

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO VII. SANCHO TRATA DE CONSEGUIR UN SUELDO FIJO POR SERVIR A DON QUIJOTE






Cuando llegó Sancho, don Quijote se encerró con él en su aposento. El ama sospechó de inmediato que se volvería a marchar y, acongojada,  fue a decírselo al bachiller para que viniera y lo persuadiera a quedarse, pues le parecía que el bachiller era persona "bien hablado"

Cuando llegó a casa del bachiller le dijo que don Quijote se disponía a emprender su tercera salida: “mi amo se sale”, le dijo el ama. Se sale “por la puerta de su locura”. El socarrón del bachiller le dijo que regresara a su casa, preparara una buena comida y posteriormente iría él.

El bachiller fue a decírselo al cura. Mientras, Sancho le comentaba a don Quijote las condiciones económicas de su acompañamiento como escudero. Al pedirle don Quijote la opinión de Teresas, Sancho le contesta lo que quiere Teresa:" que ate bien mi dedo con vuestra merced” (que aclare bien las condiciones en que le sirvo), “y que hablen cartas y callen barbas”(que se concrete el trato por escrito), “pues más vale un toma que dos te daré”( No hay que dejar lo seguro por cosas mejores, pero dudosas). Y yo digo que “el consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco” (Las mujeres rara vez dan consejos, pero cuando lo hacen son certeros). Después de elogiarle don Quijote su forma de hablar, Sancho reanudó su conversación diciendo que “todos estamos sujetos a la muerte, y que hoy somos y mañana no, y que tan presto se va el cordero como el carnero (la muerte trata a todos por igual).

Don Quijote termina por decirle que diga qué es lo que quiere. Sancho le replica que se le asigne un salario determinado, que se le pague de su hacienda, pues no quiere estar a mercedes (pendiente de pagos ocasionales), “que llegan tarde o mal o nunca”; "con lo mío me ayude Dios" ( que no quiero deber nada a nadie). En fin, yo quiero saber lo que gano, (…), “que sobre un huevo pone la gallina” (que por algo se empieza), “que muchos pocos hacen un mucho”, y mientras se gana algo no se pierde nada”.

Después de decirle don Quijote que lo ha entendido perfectamente, le comenta que no le puede asignar un sueldo porque en la caballería andante, los escuderos no cobraban sueldo alguno; solamente percibían, si la suerte acompañaba a su señor, una ínsula o cosa equivalente. Le recomienda don Quijote que se lo diga a Teresa y, si quiere continuar con él, bene quidem (de acuerdo); “ si  no, tan amigos como antes” pues “si al palomar no le falta cebo, no le faltarán palomas” (si hay ganancia a la vista, no faltarán escuderos), “que más vale buena esperanza que ruin posesión, y buena queja que mala paga”( es preferible la esperanza a una mala compensación).

Sancho, cuando oyó la determinación de don Quijote de salir sin él, quedó alicaído. En ese momento llegó el bachiller. Empezó elogiando a don Quijote por sus memorables hazañas y por su determinación de reparar las injusticias cometidas. Lo animó a que saliera de nuevo en busca de aventuras, ofreciéndose él mismo a ser su escudero.
Don Quijote le agradece su ofrecimiento, llamándole "columna de las letras y vaso de las ciencias" y le pide que continúe con sus estudios en Salamanca y honre las canas de sus padres. El encontrará otro escudero ya que Sancho no quiere acompañarlo.

Oído lo anterior, Sancho revocó sus propias palabras, diciendo “No se dirá por mí, señor mío, “el pan comido, y la compañía desecha” (no se podrá decir que soy desagradecido). Después de decirle a don Quijote que la petición del sueldo fue por complacer a su mujer, “la cual cuando toma la mano a persuadir una cosa, no hay mazo que tanto apriete los aros de una cuba como ella aprieta a que se haga lo que quiere”. Le suplica a don Quijote que ordene su testamento, “en modo que no se pueda revolcar”. Esto último provocó mucha risa en el bachiller, llegando a la conclusión de que locos como estos no se habrían visto en el mundo.

Se abrazaron don Quijote y Sancho;  maldijeron el ama y la sobrina al bachiller por incitar a don Quijote a salir de nuevo y al tercer día, al anochecer, –después de haberse pertrechado bien las alforjas y la bolsa-,  salieron en dirección del Toboso. Sansón salió a despedirlos suplicándoles que le avisasen de la suerte que corrían.

Comentario

El catedrático de Literatura Española de la Universidad de Málaga, Cristóbal Cuevas, comenta este capítulo focalizando las tres estructuras que lo constituyen; a) La primera refiere las diligencias que realizan los amigos de don Quijote y su sobrina para impedir la tercera salida; b) en la segunda, don Quijote nos dice cuál es el ideal del perfecto escudero; c) en la tercera, Sansón Carrasco anima a don Quijote a salir, persuadiéndole que su misión tal y como expuso en ( I, 2) era ayudar a los débiles; además establece su estrategia para que Sancho continúe con don Quijote como escudero.
En la primera, la sobrina acude a Sansón Carrasco porque éste es "buen hablado". es amigo de don Quijote y por haber estudiado en Salamanca, tendrá cualidades suasorias para conseguirlo. También entendemos las buenas razones para que Sansón acuda a casa de don Quijote: comer placenteramente.
En la segunda Sancho le explica a don Quijote las razones de su mujer de que no vaya "a mercedes", sino con un sueldo fijo. Esto motiva que don Quijote explique las cualidades del buen escudero: ha de ser sano y ágil de miembros, obediente, sobrio y austero, debe ser "callado".
En la tercera,  Sansón Carrasco se ofrece como escudero, ante lo cual reacciona Sancho para seguirlo fielmente. Acuerdan los tres, don Quijote, Sansón Carrasco y Sancho la nueva salida , no sin antes pertrecharse de vituallas y dineros, como le aconsejó el ventero en( 1, 3)

Hay aspectos sociales interesantes, en este capítulo, que se deben comentar:

 a) Por una parte el interés de Sancho en conseguir un sueldo por servir a don Quijote. Según él, es su mujer, Teresa quien le dice que le pida un salario: que aclare bien las condiciones económicas  y que las pongan por escrito.

 Es un hecho conocido, y ya expuesto en comentarios anteriores, la crisis económica que atraviesa España desde finales del XVI. Tanto es así que se producen ocho suspensiones de pagos por parte del Estado. El hispanista y catedrático de Historia Económica de la Universidad de Chicago, Jefferson  Hamilton, que es uno de los historiadores que más datos ha aportado para conocer los aspectos económicos del XVII, en concreto los precios, nos dice, según  el historiador y catedrático de la Universidad de la Sorbona, Pierre Vilar, que “el trigo andaluz pasa de los 430 maravedís por fanega en 1595 a 1401 en 1598; el trigo castellano, de 408 en 1595 a 908 en 1598”. Ante esta subida tan espectacular de los precios, no es de extrañar que Teresa, representativa de muchas mujeres aldeanas, le aconseja a su marido que exija un salario. Si no hace  así se hacía imposible mantener a la familia. No hay que olvidar que el hambre es la seña de identidad de las clases inferiores.  Son pocos los trabajadores asalariados. La mayoría arañan “un sueldo caprichoso”, que estaba a merced del señor. De aquí se infiere la promesa de don Quijote de pagarle a Sancho con la ínsula que conquiste.

b) Otro aspecto interesante es el comportamiento del bachiller Sansón Carrasco. Éste engaña al ama, a la sobrina y a don Quijote. Si nos preguntamos por qué las engaña, llegamos a la conclusión de que lo hace porque quiere, porque desea aprovecharse de la bondad del ama. Sabe que tiene buenas gallinas, que cocina bien y le dice que prepare una buena comida que pronto irá él a casa de don Quijote, comerán y todo lo arreglará. No dice la verdad, porque no le interesa. Su interés es burlarse de ellas y pasárselo bien. Recordemos que los tiempos presentes, comparados con los antiguos han empeorado en lo que se refiere a la verdad, como nos decía Cervantes, por boca de don Quijote en el capítulo XI. En aquellos tiempos “no había fraude, ni se mezclaba el engaño y la mentira con la verdad y la llaneza”. Hay más, Sansón Carrasco sabía que Sancho le pedía a don Quijote un salario. Para reforzar la tesis de don Quijote de que no debe pagárselo, se ofrece él mismo a ser escudero. De esta manera, la mentira de don Quijote queda reforzada por la mentira del bachiller. La verdad existe, parece querer decirnos Cervantes, pero cuando se mezcla con el engaño, surge la confusión y la discordia del famoso campo de Agramante, como nos advirtió en el capítulo (1,45)

c) La fidelidad de Sancho. Cuando éste se da cuenta de que don Quijote está dispuesto a partir sin su acompañamiento, le contesta que él no es un desagradecido y que por lo tanto no lo abandonará. Pero esto lo dice una vez que ha oído de don Quijote los refranes: “si al palomar no le falta cebo no le faltarán palomas”; “Más vale buena esperanza que ruin posesión”.  Las respuestas a estos planteamientos la dio el historiador y catedrático de la Universidad de Madrid  Juan Antonio Maravall en “Utopía y contrautopía en El Quijote. La utopía presenta dos planos. Cito al catedrático de la Universidad de Vigo Montera Reguera: “El Quijote y la crítica contemporánea”. La tesis que sostiene allí Maravall es que El Quijote desarrolla la visión utópica del caballero tradicional del siglo XVI, pero una visión desde la vertiente satírica, ridícula, mostrada a través del “espejo de la ironía”. Esta visión utópica entronca con el poder del dinero, representado por Sancho y por otros muchos como él. Esta utopía los lleva a caballero y escudero de fracaso en fracaso. Este ir dando vueltas da origen a la contrautopía que Cervantes quiere reflejar. De ahí se infiere el refrán de don Quijote: “si al palomar no le falta cebo, no le faltarán palomas”.

  








miércoles, 10 de agosto de 2011

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO VI. RAZONAMIENTOS DE DON QUIJOTE SOBRE LAS VIRTUDES DEL CABALLERO Y LOS LINAJES SOCIALES





El ama y la sobrina se proponían que don Quijote no volviera a salir, pero “todo era predicar en el desierto y majar en hierro frío”( golpear . Argumenta el ama que si no sienta la cabeza y se queda en su casa, que se ha de quejar a Dios y al rey para que ponga remedio. A esto último contesta don Quijote que “si yo fuera rey me excusara de responder a tanta infinidad de memoriales impertinentes como cada día le dan, que uno de los mayores trabajos que los reyes tienen, entre otros muchos, es el estar obligados a escuchar a todos y a responder a todos”.

Le pregunta el ama que por qué no se queda en la corte a servir a su rey, siendo un caballero. A esto responde don Quijote que “no todos los caballeros pueden ser cortesanos, ni todos los cortesano pueden ni deben ser caballeros andantes: de todos ha de haber en el mundo, y aunque todos seamos caballeros, va mucha diferencia de los unos a los otros (don Quijote opone la utopía anacrónica de la caballería andante a la realidad de una nobleza cortesana);  porque los cortesanos, sin salir de sus aposentos ni de los umbrales de la corte, se pasean por todo el mundo mirando un mapa, sin costarles blanca, ni padecer calor ni frío, hambre ni sed; pero nosotros, los caballeros andantes verdaderos, al sol, al frío, a las inclemencias del cielo, de noche y de día, a pie y a caballo, medimos toda la tierra con nuestros mismos pies, y no solamente conocemos los enemigos pintados, sino en su mismo ser”.

Después de decirle que los príncipes deben estimar más a los últimos por ser necesarios para el reino, intervino la sobrina para decir que todas esas historias de caballerías son fábulas y mentiras y deberían llevar “un sambenito”  ( los condenados por la inquisición llevaban una túnica de color amarillo; aquí tiene el significado de señal) , como prueba de su falsedad.

Don Quijote se indignó "por las blasfemias que has dicho" y no la castigaba por ser hija de su hermana;  le dice que el señor Amadís, también la hubiera perdonado por ser un caballero humilde; pero no todos los caballeros son iguales: “Hombres bajos hay que revientan por parecer caballeros, y caballeros altos hay que parece que aposta mueren por parecer hombres bajos: aquellos se levantan o con la ambición o con la virtud, éstos se abajan o con la flojedad o con el vicio”.

Elogia la sobrina el ingenio de su tío, pero no acaba de comprender por qué se hace llamar caballero, cuando en realidad no lo era ¡“porque aunque lo puedan ser los hidalgo, no lo son los pobres…! (El caballero en aquella época era el hidalgo con fortuna suficiente para mantenerse en el estatus de la nobleza) Don Quijote les contesta al ama y a la sobrina que “a cuatro suertes de linajes (…) se pueden reducir todos los que hay en el mundo, que son éstas: unos, que tuvieron principios humildes y se fueron extendiendo y dilatando hasta llegar a una suma grandeza; otros, que tuvieron principios grandes y los fueron conservando y los conservan y mantienen en el ser que comenzaron; otros, que, aunque tuvieron principios grandes, acabaron en punta, como pirámide, habiendo disminuido y aniquilado su principio hasta parar en nonada, como lo es la punta de la pirámide, que respecto de su basa o asiento no es nada; otros hay, y éstos son los más, que ni tuvieron principio bueno ni razonable medio, y así tendrán el fin, sin nombre, como el linaje de la gente plebeya y ordinaria”. Pone ejemplos de cada uno de ellos para terminar diciendo que los linajes grandes e ilustres “lo muestran en la virtud y en la riqueza y liberalidad de sus dueños. Dije virtudes, riquezas y liberalidades, porque el grande que fuere vicioso será vicioso grande, y el rico no liberal será un avaro mendigo, que al poseedor de riquezas no le hace dichoso el tenerlas (…) , sino el saberlas bien gastar. Al caballero pobre no le queda otro camino para mostrar que es caballero sino el de la virtud, siendo afable, bien criado, cortés y comedido y oficioso, no soberbio, no arrogante, no murmurador, y, sobre todo caritativo”.
Añade don Quijote que hay dos caminos por donde pueden ser los hombre ricos y honrados; el de las armas y el de las letras"; él había elegido el primero porque se siente llamado por los cielos al ejercicio de las primeras y por nada del mundo traicionaría su destino
 Vuelve la sobrina a alabar las cualidades de don Quijote y, en ese momento llegó Sancho Panza. Don Quijote salió a recibirlo.

Comentario
1, El catedrático de Literatura Española de la Universidad de Málaga y, especialista en el Siglo de Oro, Cristóbal Cuevas lee este capítulo desde la perspectiva erasmista que defiende don Quijote  cuando establece el ideal del perfecto caballero. Dado que la sobrina lo contradice diciéndole que las opiniones de su tío son falsas historias que deberían ser condenadas al fuego inquisitorial, piensa el profesor Cuevas que en este punto de vista se debería de ver, más que una opinión contrarreformista, un rasgo del erasmismo hispano.
Cervantes, según el profesor Cuevas, se apoya en el libro de Luis Vives De ratione dicendi (1532) En este libro distingue Vives entre "las falsas fabulas milesias, que son las que tienen poco que enseñar y sirven para distraer y las fábulas apologales , que son las que enseñan bajo un principio ético y moral.
Bajo el principio de caridad cristiana se asienta este capítulo. El piensa seguirlo y con ello alcanzar el cielo.  Apoya este último en unos versos de Garcilaso: Por estas asperezas se camina/ de la inmortalidad al alto asiento, / do nunca arriba do allí declina.

2. Desde un punto de vista de sociología histórica también podemos leer este capítulo para entender las clases sociales en la época de Cervantes. Ante la advertencia del ama, diciéndole que si no sienta la cabeza, lo pondrá en conocimiento del rey, don Quijote contesta que si él fuera rey se abstendría de contestar a tanto memorial impertinente como le presentan. En la España de Cervantes era muy frecuente dirigir memoriales al rey solicitando un puesto o cargo en la corte. Pensemos que el valido del rey Felipe IV, el Conde Duque de Olivares, unos años más tarde, entre 1621 y 1625, comenzó a realizar reformas en la administración, reduciendo los excesivos empleos públicos; en la sociedad, legislando contra el lujo y la vagancia, para evitar la malversación de fondos públicos. 
El académico de Historia y catedrático Domínguez Ortiz, en La España del Quijote, lo expresa muy bien al decir que la oposición del reinado entre Carlos V y Felipe II, -y no olvidemos que las circunstancias históricas que vivió Cervantes fueron las de Felipe II-, en el ámbito político-social fue que los magnates no tenían fuerza para oponerse al rey en la época de Felipe II; aparecen totalmente sometidos y su máxima aspiración era ser admitidos en la corte y en el estrecho círculo que rodea al monarca y formar parte de su servidumbre.
La distinción que nuevamente realiza don Quijote entre los dos tipos de caballeros: los cortesanos y los andantes, también se explica por lo que anteriormente he expuesto sobre las aspiraciones de muchos magnates a entrar en la corte y servir al rey en todos los ámbitos de la organización civil y militar de la casa real.
El problema no terminó con la muerte de Felipe II.  Cuando entró Felipe III, su valido el duque de Lerma colocó en la corte toda una caterva de amigos y familiares. Domínguez Ortiz lo expresa diciendo: “Por desgracia, el caudal de confianza que se otorgaba a cada nuevo soberano se agotó pronto, al comprobar la inoperancia del tercer Felipe, su total entrega a don Francisco Gómez de Sandoval, marqués de Denia, pronto decorado con el título de duque de Lerma, la inmoralidad y avidez del favorito y de la cohorte de familiares y amigos que lo acompañaba”
Tiene lugar después la distinción de los distintos tipos de linajes. Don Quijote realiza la distinción en función de haberse sabido gobernar en la vida hasta alcanzar el máximo bien, que es la virtud.
 Desde mi punto de vista encuentro conexión con la virtud senequista de la prudencia. Los textos de Séneca, como apunta el catedrático y maestro de cervantistas Anthony Close, es probable que los utilizara Cervantes cuando estudió en Madrid en la Academia de López de Hoyos.
En esta España de finales del XVI y principios del XVII, cuando tantos arribistas están llegando a los aledaños del poder, don Quijote nos enseña que la posición social debe ser catalizada por la virtud.

jueves, 4 de agosto de 2011

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO V. DE LA DISCRETA Y GRACIOSA PLÁTICA QUE PASÓ ENTRE SANCHO Y TERESA



Sancho ha ido a su casa a decirle a Teresa que va a iniciar con don Quijote su tercera salida. Los razonamientos de Sancho distan bastante de lo que de él se conoce: algunos de ellos dan la impresión de ser una persona culta. Por esta razón, dice el traductor de la historia que parece apócrifa.
Sancho llegó alegre y contento a su casa, tanto que su mujer le preguntó por qué ocurría eso. Este contestó que si por una parte iba contento, por otra se sentía triste, pues tenía que dejar a los suyos para emprender la tercera salida con don Quijote; esto era el precio que tenían que pagar los pobres si querían progresar en la vida. A él no le gustaba, pero no había más remedio. Le pide que en los tres días que quedan que cuide bien del rucio, pues les esperan difíciles jornadas. Sin embargo, la esperanza de verse gobernador de una ínsula lo merecía todo.
Dado que Sancho insistía en ser gobernador, su mujer lo tranquilizó diciéndole que no se preocupase tanto por ascender en la sociedad, pues eran mucho los que pensaban desde el refrán: “ Viva la gallina, aunque sea con su pepita”(Es mejor vivir, aunque sea con dificultades, que no pasarlo mal por querer mejorar). Le dice que son muchos los que viven sin gobiernos y no por eso dejan de ser personas; el pobre tiene una ventaja: puede adaptarse a todo; lo explica con el refrán: “La mejor salsa del mundo es el hambre; y como ésta no falta en los pobres, siempre comen con gusto”. Sin embargo, Teresa tampoco pierde la esperanza y le dice que si llegara a ser gobernador, que se acuerde de Sanchico, que tiene que ir a la escuela si su tío el abad (tío, según la época es probable que no indique parentesco, sino de protección o tutela) le ha de dar entrada en la Iglesia. También de su hija Mari Sancha, que quiere casarse y “mejor parece la hija mal casada que bien abarraganada”. (amancebada)
Insiste Sancho en que cuando sea gobernador casará a su hija con uno de este estado; sin embargo, Teresa  se opone, argumentando que el casarla con uno de posición  superior, le traerá problemas. Lo más tranquilo, según  ella es casarla con uno de su misma condición social, según el refrán “Al hijo de tu vecino, límpiale las narices y mételo en tu casa” (Casa a tu hija con uno de su misma clase).
Sancho, que se ve gobernador, despotrica contra Teresa por no tener miras más altas, y argumenta que “el que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no se debe quejar si se le pasa” ( es decir, cuando el viento o la fortuna viene a favor, hay que dejarse llevar por él) ,Sigue Sancho insistiendo en que cuando él sea gobernador, toda la familia mejorará en su  condición social, pero Teresa opina lo contrario. Quiere ser como le llaman “Teresa Panza”, pues como dice el refrán “allá van reyes do quieren leyes” (allá van leyes, donde quieren reyes: los poderosos imponen la ley; da entender que así la bautizó su padre y así seguirá ella, sin ningún tipo de don).  Persiste Teresa en sus ideas y dice que ni ella ni su hija se moverán de su aldea, de acuerdo con el refrán “la mujer honrada, la pierna quebrada, y en casa; y la doncella honesta, el hacer algo es su fiesta”. ( Teresa hace uso de unos refranes muy de la época: las mujeres ejemplares han de salir poco de casa. El segundo refrán aconsejaba mantener distraídas y ocupadas a las doncellas para alejarlas del sexo y del vicio)
Sancho, dirigiéndose a Teresa la llama "bestia, mujer de Barrabás, animal", le replica que no ha entendido nada; que lo refranes que ha dicho no vienen a cuento y que solamente aspira a que su hija tenga una buena posición social y ella no quiere llevar ningún don encima. Al preguntarle que por qué se opone a esto, contesta Teresa que el refrán “!Quién te cubre, te descubre!”, lo dice todo;(  Es decir, si Teresa se casara con un conde, se reirían de ella por no saber comportarse socialmente y de ella dirían cuando pasara "Mirad qué entonada va la pazpuerca (la pedazo de puerca)
Sancho también persiste en su idea, argumentando que ha oído decir al padre predicador que viene al pueblo que lo importante es el aspecto que presentamos en el presente: “Todas las cosas presentes que los ojos están mirando se presentan, están y asisten en nuestra memoria mucho mejor y con más vehemencia que las cosas pasadas”. De lo anterior concluye que si la persona viste bien y es cortés y educada, nadie se acordará del “borrador de su bajeza”. Le corrige a Teresa varias prevaricaciones idiomáticas y después de decirle que le mandará dinero cuando sea gobernador, se marcha a ver a don Quijote “para dar orden en su partida”.

Comentario-

El catedrático de Historia de la Lengua Española de la Universidad de Madrid, Rafael Lapesa, comenta este capítulo focalizando su explicación en la calificación de Cervantes de "discreta y graciosa plática": Sancho quiere convencer a Teresa de la importancia de su salida con don Quijote y para ello le dora la píldora de su conveniencia;  Teresa, nos da su versión personalizada de "menosprecio de corte y alabanza de aldea". Sobre esta contraposición de puntos de vista de los personajes se articula el capítulo. 
Sancho, que tiene un afán desmedido de ascender en la escala social, basa sus razones en su porvenir y en el de sus hijos; Teresa, mucho más realista, no cree en las fantasías de grandeza de su marido, pero se resiste a que su hijo sea un pobre labrador y su hija una pobre sirvienta; por lo tanto, desea que su hijo pueda ingresar en la Iglesia y su hija, tener un buen casamiento.
Los rasgos propios del conceptismo cortesano que Sancho ha aprendido de don Quijote, se combinan con el habla coloquial de de Teresa, hasta el extremo de que no sabe interpretar los referentes lingüísticos de Sancho. El habla de Teresa está salpicada de refranes, apelativos populares  (Lope Tocho), sufijos despectivos, condazo, caballerote. 
La forma en la que se expresan los dos interlocutores, dice el profesor Lapesa,  hacen de este capítulo "una joya del lenguaje coloquial en la literatura española"

Este capítulo lo podemos leer como un texto de crítica social. Como muy bien sostiene Muñoz Machado en Cervantes, pág. 138, "la sociedad estamental en la que vivió Cervantes era prácticamente impermeable al ascenso social, al cambio de estatus y linaje" . Sancho le dice a Teresa que quiere salir con don Quijote por la necesidad que tiene de ganar dinero y mejorar la condición social de su familia, si don Quijote lo hace gobernador de una isla como le ha prometido. Teresa le contesta con una abundante cantidad de refranes que dejan constancia de que su clase social tiene que aceptar el estrato humilde en el que ha nacido:  "Viva la gallina aunque sea con su pepita( es mejor vivir aunque sea con  incomodidades) , "La mejor salsa del mundo es la hambre; y como ésta no falta a los pobres, siempre comes a gusto."
Lázaro Carreter en el artículo "La prosa de El Quijote" demuestra por qué con esta obra se funda la novela moderna. Asume el principio del crítico literario y filósofo del lenguaje ruso, Mijaíl Bajtin en torno a la relación tan estrecha que existe entre el descubrimiento de lo cotidiano como objeto del relato y la polifonía lingüística, es decir, la variedad de voces que hallamos en el texto. En ese artículo le dedica finas observaciones al diálogo que Sancho mantiene con su mujer. Por lo pertinente del mismo, lo incorporo a este comentario.

"Cervantes se adueña -había aparecido antes en la expresión de  Celestina, Lozana y Justina- definitivamente del recurso del chaparrón refraneril como estímulo cómico, cuando lo ha hecho pasar por boca de una mujer, de Teresa Panza.
El descubrimiento ocurre en el importantísimo coloquio de Sancho con su mujer, en el capítulo 5 de la Segunda parte. Momento difícil para el novelista, porque ha de hacer hablar a dos analfabetos. Se impondría que entre ellos fluyera un coloquio toscamente humilis; pero eso hubiera descompensado la ponderada concertación de la obra, tan delicadamente equilibrada por el escritor...Para prevenir una estrategia que conjure ese riesgo, Cervantes utiliza una admirable argucia. Al frente del capítulo inserta la siguiente advertencia:

"Llegando a escribir el traductor desta historia este quinto capítulo, dice que le tiene por apócrifo, porque en él habla Sancho Panza con otro estilo del que se podía prometer en su corto ingenio, y dice cosas tan sutiles, que no tiene por posible que él las supiese..."

De este modo, haciendo que el escudero alce, aunque sea apócrifamente, su calidad expresiva, evitará el insoportable arrusticamiento de los dos aldeanos, y restablecerá el desnivel elocutivo que,  mutatis mutandis, mantienen don Quijote y Sancho.
En efecto, a las primeras de cambio, Teresa amonesta a su marido:
"Mirad, Sancho, que después que os hicisteis miembro de caballero andante, habláis de tan rodeada manera, que no hay quien os entienda."
El traductor señala las réplicas de Panza que, por su elevación, le parecen sospechosas de falsedad:

"Por este modo de hablar, y por lo que más abajo dice Sancho, dijo el traductor de esta historia que tenía por apócrifo este capítulo."

Y es que, en efecto, en ausencia de don Quijote, el escudero asume su palabra. Siendo él tan prevaricador corrige a Teresa por hablar mal, de igual modo que él solía ser corregido. Y cuando ella le advierte:

"Yo no os entiendo, marido; haced lo que quisiéredes, y no me quebréis más la cabeza con vuestras arengas y retóricas. Y si estáis revuelto en hacer lo que decí...

Resuelto has de decir, mujer, y no revuelto

A lo que la rústica replica como su marido al hidalgo:

"Yo hablo como Dios es servido, y no me meto en más dibujos.

Pues bien, en esa conversación Teresa suelta refranes en cascada:

"Eso no, marido mío, viva la gallina aunque sea con su pepita; vivis vos, y llévese el mundo cuantos gobiernos hayen el mundo  (...) La mejor salsa del mundo es la hambre (...). Advertid el refrán que dice "Al hijo de tu vecino, límpiale las narices y métele en tu casa" (...)  Mi hija ni yo, por el siglo de mi madre, no nos hemos de mudar un paso de nuestra aldea: la mujer honrada, la pierna quebrada y en casa; y la doncella honesta, el hacer algo es su fiesta..."

La hemorragia refranesca de Panza es incoercible."

Desde otro punto de vista, la profesora de Literatura Española la Universidad de Cincinnati Sandra L. Alzate ha analizado las mujeres en la obra, en el artículo "Representación de los espacios femeninos en las novelas intercaladas en el Quijote". La autora, parte de la tesis del romanista de la Universidad de Munich, Ludwing Pfalnd, sobre la inferioridad de la mujer con respecto al hombre en el siglo XVI, para concluir que Cervantes fue sensible a este problema. Este es el comentario que sobre Marcela, Dorotea, Luscinda y Zoraida realiza la autora. Nos parece pertinente incluirlo en este capítulo porque sirve para enmarcar el pensamiento de Teresa, que si bien se distancia de las anteriores, refleja bien lo dicho por Pfandl

“A través de su narrativa, Cervantes demuestra ser un escritor sensible a problemas de su tiempo. Además, habiendo él mismo soportado las muchas injusticias sociales que tenían que ver con su falta de pureza de sangre y el no reconocimiento de sus valores militares, entre otros, el escritor no pasa por alto la situación de la mujer en el contexto social de la época. En sus obras se pueden encontrar personajes femeninos que con su manera de actuar y de sentir, dejan ver por un lado, el escenario que vive la mujer en una sociedad donde es el hombre quien dirige los destinos femeninos y por otro, el deseo de éstas de liberarse de este orden simbólico dominante.”

“La mujer del siglo XVII estaba circunscrita en ciertos comportamientos sociales que limitaban su comportamiento psicológico. El romanista alemán Ludwig Pfandl, en su estudio sobre las costumbres del pueblo español de los siglos XVI y XVII, señala que la mujer española de la nobleza y la burguesía de esta época contaba con una educación limitada que solo le permitía leer, escribir y aprender las cuatro reglas básicas de aritmética; tener instrucción religiosa dentro de la familia y la iglesia y por supuesto, dedicarse a los trabajos caseros. En su papel como esposa y madre, Pfandl la define como “el ideal más acabado del retiro doméstico, de la modestia edificante y de la religiosidad más profunda; evitaba todo contacto con el exterior y huía del ruido alborotado de las calles y del aire malsano de la vida pública” (126). El acto del matrimonio, además de llevarse a cabo por un propósito afectivo, se hacía también como un acuerdo material. Asimismo, este autor señala que, cuando las mujeres se veían obligadas a la soltería o a la viudez, tenían como única salida el refugiarse en un convento”.

 “Encontramos a una Marcela y a una Zoraida transgresoras de los órdenes simbólicos dominantes; a una Dorotea y a una Luscinda que, aunque tradicionalistas, escapan de los espacios impuestos y tienen la fortaleza de decidir su propio porvenir. A una Camila que, aunque definida por características que no la dejan muy bien posicionada frente a los otros personajes, es una mujer que es llevada al adulterio por los errores de impertinencia de su esposo. En estos espacios, es considerable que cada una de estas mujeres acondiciona sus deseos y comportamientos; ellas mismas diseñan su propia existencia, su propia forma de ser y de vivir. Finalmente debemos decir que, los efectos que provocan los espacios que estos personajes habitan y lo que esos espacios pueden significar, nos hace percibir que Cervantes fue consciente de la injusta situación a la que estaba sometida la mujer de la época y que a través de sus escritos intentó darles una posición mucho mas favorecida que a los personajes masculinos, de los cuales los mas significativos terminaron siendo representados por la ineptitud de Cardenio, la debilidad de Grisóstomo, la impertinencia de Anselmo y la deshonestidad de Fernando.”
Las palabras de Teresa acrisolan la tesis de Ludwig Pfandl anteriormente expuesta. Las voces de Teresa y Sancho ingresan con un timbre diferenciado en el gran conjunto polifónico de El Quijote.  Los planteamientos de Bajtin quedan demostrados: el pensamiento de Teresa queda rubricado por este otro refrán del maestro Correas, por el que se atisba el pensamiento de la época:

               "Madre, ¿qué cosa es casar? -Hija, hilar, parir y llorar"